Hay una canción (no me preguntéis por el autor, ni por el cantante, porque ni me gusta ni lo sé) que dice algo así como:

“El verano ya llegó, ya llegó, ya llegó …”

Sin embargo, por algún oculto motivo de mi cerebro que prefiero no conocer, cuando me viene a la cabeza esta canción (asunto ya preocupante de por sí), la canto con la palabra otoño, y no con la palabra verano: será por la época; será porque este año el otoño se ha retrasado casi un mes y medio, teniendo un veranillo de San Miguel excesivamente largo y, ya tenía ganas de que llegara, será porque …, quién sabe.

¡Qué bien, salgo a la calle en manga corta a mitad de octubre!, pensaban, pensábamos, muchos, pero cada cosa tiene su tiempo y, estamos en un clima con cuatro estaciones (que nadie se olvide), aunque cada vez nos acerquemos peligrosamente a únicamente dos: invierno y verano. En otoño, frío y lluvias, es lo que debe ser.

¡Vaaaaaale!, la lluvia puede ser un tormento, más si se quiere realizar alguna actividad al aire libre (la fotografía, por ejemplo), lo sé, pero, todos, sin excepciones, debemos reconocer que es muy necesaria. Estábamos llegando a niveles preocupantes de contaminación, en Madrid, por ejemplo, ya casi no teníamos cielo, sólo una “boina” de polución que nos lo ocultaba. Los pantanos no hacían más que perder agua y, luego llegarían los cortes, las prohibiciones, etc. Por eso, he agradecido las lluvias otoñales de estos días, incluso cuando andando de vuelta a casa me han caído en mitad de una calle sin lugares en los que refugiarme. Pero, sin olvidarnos de esos lugares donde la desgracia, causada por las intensas precipitaciones recibidas, ha hecho acto de aparición, necesitamos un otoño de verdad, con su fresco o frío, su lluvia y, nieve en las montañas, para que se llenen los pantanos, se riegen los campos, se regenere la vegetación.Por otra parte, dejando ya el tema ecológico (que alguno ya me habrá crucificado), considero que el otoño es una buena época para la fotografía, no sólo por las tonalidades ocres de los árboles, sino también porque la luz ya no es tan fuerte ni directa como en semanas anteriores, lo cual es un punto a favor, puesto que, en contra de lo que se piensa cuando no se sabe nada de fotografía, hacer fotos a las 12 del mediodía en verano, o similar, es la peor situación posible, dado que sólo se conseguirán zonas de la imagen muy iluminadas (incluso demasiado, es decir, sobreexposición) y otras muy oscuras (subexposición).Esos tonos ocres, que nos dan las hojas de los árboles caducifolios estos días, son muy atrayentes para las artes pictóricas y fotográficas, entre otras muchas, de ahí que al pensar en una foto que representara la entrada real de esta estación, buscara por el suelo hojas caídas que el viento ha ido arrancando de sus ramas.

Como dice Extremoduro en su canción “Tango suicida” (esta sí que me la sé):

“Junto a las hojas que el otoño vino a derribar
me deje llevar… me deje llevar.”

Y me dejé llevar, paso a paso, calle a calle, parque a parque, sin saber claramente qué estaba buscando: quizás una hoja solitaria sin nada alrededor; quizás un montón de hojas secas llevadas hasta un refugio de una calle; quizás un charco con sus hojas desperdigadas sin orden ni concierto; o, quizás un conjunto de hojas, más o menos, iguales y algo diferente que rompiera ese homogeneidad.

Y, encontré esta foto. Un conjunto de hojas de roble (o similar, que de botánica no tengo ni idea y es el primer árbol que he encontrado en Internet con una hoja parecida) y otra hoja con un color y una forma distintos, como si un “extraño” se hubiera colado en su fiesta de hojas caídas; otra hoja que el aire ha llevado, sin oposición alguna, hasta un lugar donde no se la esperaba y se ha quedado esperando a que, de nuevo, el viento la cambiara de emplazamiento, rompiendo la singularidad del momento.

Es una de tantas visiones curiosas que el otoño le ofrece a ese espectador que pasea, deambula, observa las calles, resguardado dentro de su gabán, mientras el fresco aire otoñal le va enrojeciendo poco a poco las mejillas y la nariz.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Titulo: “Otoño llegó, hojas secas nos dejó

Datos EXIF
ISO: 800  
Apertura: f/7,1
Velocidad: 1/160
Distancia focal: 22 mm 
Licencia Creative Commons

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