Celebrar un cumpleaños es siempre un motivo de alegría para el “cumplidor de años”, porque reúne a su alrededor a su gente, reúne a esas personas con la que se siente a gusto y feliz. Es un motivo de alegría para los invitados, porque con su presencia acompañan a su amigo, a su familiar, a su cómplice y, contribuyen a que ese día sea un gran día, un día especial y recordado. Es una gran ocasión para ambas partes, porque vuelven a juntarse, a charlar, a reír, … y, más si cabe, cuando esas ocasiones son espaciadas en el tiempo y, por lo tanto, menos cuantiosas.

Y, como el tiempo acompaña, qué mejor manera para celebrarlo que quedar para comer y, rematar el día paseando tranquilamente a la vez que se divaga de la puñetera crisis, del dichoso fútbol, de los queridos hijos, de los fantásticos regalos de reyes, …, mientras la tarde se va agotando poco a poco y, la luna va tomando posición.

Lentamente, sin darnos cuenta, nuestros propios pasos nos llevan hacia un punto de una céntrica plaza, donde un amplio número de personas rodean a un grupo de artistas que intentan ganarse la vida haciendo lo que mejor saben hacer: divertir con su arte, con su música, con sus bailes, con su verborrea.

Los niños enseguida quedan prendados, como no puede ser de otra manera. Para ellos las actuaciones en plena calle es algo novedoso, distinto y, hasta la primera fila son capaces de colarse para poder verlo sin perderse ni un detalle. Consiguen, sin decir nada, sin moverse apenas,  convencer a sus padres para que también disfruten de la actuación. Sus caras lo dicen todo, les gusta lo que ven.

Y, yo, que había llevado la cámara para retratar los “momentos estelares” del cumpleaños, aprovecho para darme una vuelta alrededor del grupo y fotografiarles desde sitios distintos, o quizás desde donde no moleste, o quizás desde donde me dé menos vergüenza fotografiarles, que todo puede ser posible y válido a la vez. Y, una de esas fotos obtenidas es la elegida para esta semana: uno de los anónimos integrantes del grupo, tocando la guitarra, atento al compás y a la actuación de sus compañeros, ajeno a los espectadores que se amontonan a su lado, a la persona que tras de él está con una cámara apuntándole y disparándole.

Me gustó esta foto porque, en mi opinión, esa figura de espaldas refleja, representa, precisamente el anonimato de tantos y tantos músicos, artistas en general, que intentan ganarse la vida en las calles. Son esos rostros de los que nunca más nos acordaremos, pero que durante unos minutos han sido capaces de distraernos, de hacernos olvidar todo lo malo que nos rodea, de todas nuestras penas y pesares.

Quiero indicar que, como podréis apreciar, la foto tiene un viñeteo (bordes negros en la fotografía), el cual no ha sido causado por mi incompetencia fotográfica, sino que lo he generado yo, adrede, en el revelado de la foto, porque quería darle más énfasis al personaje, quería que la mirada, vuestra mirada, se centrara más en él, ya que es el protagonista.

Esta semana hemos despedido la Navidad. Y, como en años anteriores, no nos ha tocado la lotería (ni siquiera una terminación en 8 entre todos los décimos y participaciones que llevaba), hemos tragado las doce uvas mientras sonaban las campanadas en “La 1” (bajo ningún concepto lo habría hecho viendo a la Pantoja), hemos regalado y recibido los pertinentes presentes (gracias Papá Noel y Reyes Magos) y, hemos aumentado demasiados gramos nuestro peso corporal (¡con lo que cuesta quitárselos!).

Pues ya está, ya se acabó. Ahora, sólo nos queda vagar un día tras otro durante 11 (once) largos meses hasta que esta “entrañable” época nos vuelva a secuestrar, a embriagar con su hipócrita felicidad, nos engatuse con sus luces, con sus cantos de sirena y, finalmente, nos dejemos llevar para, de nuevo como hacemos año tras año, volver a comprar la lotería “de los sueños”, a engullir (sin atragantarse) las doce uvas, a comprar regalos (a veces innecesarios) y a comer y cenar deliciosos manjares (por supuesto, en exceso).

Volvamos a la rutina diaria. Volvamos a ver las caras de los compañeros de colegio, de instituto, de trabajo, del bar, de los lunes al sol; esas caras que durante unos días han desaparecido de nuestras vidas, que se han ido al pueblo, o a la playa o, al otro lado del mundo o, simplemente, han estado en casa con su familia disfrutando de unas merecidas vacaciones.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Titulo: “Artistas anónimos

Pd.- El grupo en cuestión se llama swingdigentes.

Datos EXIF

ISO: 400
Apertura: f/5
Velocidad:1/80
Distancia focal: 40 mm

Licencia Creative Commons

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