Diógenes de Sinope fue un filósofo griego que vivió entre los años 412 y 323 a.C. Perteneció a la escuela cínica, por lo que también era conocido como Diógenes el Cínico, pero ese no era su único apodo. En vida se caracterizó por su austeridad y renuncia por todo lo material, hecho que le llevó a ser denominado también como Diógenes el perro. Con este apodo os podéis hacer una idea de cómo vivía y en qué condiciones iba diariamente. De ahí que la sociedad médica decidiera poner su nombre al conocido síndrome, consistente en vivir acumulando multitud de enseres y con un abandono total de la salubridad personal, el “Síndrome de Diógenes”.Tras esta reseña histórica os estaréis preguntando qué sentido tiene haberla puesto para el post de la semana. Como he dicho al principio, Diógenes, además de ir hecho una piltrafilla todo el día, también era filósofo. Para aquellos de vosotros que, como yo, no dominen la historia de la filosofía y se quedaron Platón, Aristóteles, Kant, …, es decir en los que se estudiaban en el antiguo BUP, el filósofo Diógenes no os sonará de nada, al igual que a mi. Pero, ¿a que habéis oído alguna vez la frase “el movimiento se demuestra andando”?. Supongo que sí. Pues, esa frase era “suya”. La expresó para rebatir las ideas de otro filósofo de su época, Zenón de Elea, que defendía que el movimiento físico no existía.No voy a entrar a discutir, de manera filosófica, si el movimiento existe o no. Para mí existe, porque para escribir estas palabras tengo que mover mis dedos sobre el teclado. Para hacer la fotografía me tengo que desplazar y ejecutar una serie de acciones que para nada son estáticas. De hecho, cuando en un grupo alguien pregunta: “¿nos movemos?”, casi siempre suelo contestar en plan de broma, que el mundo está en continuo movimiento. Seguro que alguno de vosotros tiene una visión diferente sobre el movimiento -físico-, pero no voy a entrar en más interpretaciones.En lo que sí estaremos de acuerdo todos, o al menos eso espero, es que la fotografía es una ciencia o arte consistente en captar un momento, un instante. Con serie continuada de fotografías podemos lograr una película, pero con una única foto mostramos una situación obtenida en un segundo concreto, en una décima concreta, en una milésima concreta.

Podemos pensar que la fotografía nos va a servir únicamente para congelar unos determinados recuerdos, describir un espacio y lugar tal cual es. Pero la fotografía es mucho más y, con ella podemos conseguir diferentes efectos, interpretaciones, sensaciones, sentimientos, ….

En algunas imágenes de semanas anteriores, he intentado jugar con la apertura del diafragma y el concepto de la profundidad de campo, intentando conseguir un enfoque selectivo, es decir, destacar un elemento concreto del resto de los que componen la fotografía. Este recurso, interesante y llamativo, que a mi personalmente me gusta mucho, no es el único que se puede conseguir con una cámara.

Si jugando con el diafragma conseguimos mayor o menor nitidez y, mayor o menor profundidad de campo -sujeto a otros factores adicionales-, jugando con el obturador conseguimos efectos de movimiento. El obturador, por si alguien no lo sabe, es el dispositivo de la cámara que controla el tiempo durante el cual el sensor de la cámara -o el carrete, en las antiguas- está recibiendo luz.

Con velocidades de obturación rápidas conseguimos congelar la imagen, pero ¿qué se consigue si la velocidad de obturación es lenta? Dependiendo de cómo sea de lenta dicha velocidad, del pulso que tenga cada uno y de si disponemos o no de trípode, podemos conseguir que la foto salga trepidada, y eso no expresa movimiento, aunque la foto esté por completo movida. Pero si la velocidad está bien ajustada o, tenemos un trípode sobre el que colocar nuestra cámara, podemos conseguir que la fotografía obtenida traslade la sensación del movimiento que se está produciendo en el objeto retratado.

¿Qué sensación os transmite la foto de esta semana? Espero que, lo primero os haya venido a la cabeza es que el molinillo se estaba moviendo, que el día que fue fotografiado hacía el suficiente viento como para hacerlo girar (os puedo asegurar que así era). Luego, podréis entrar a valorar si la foto es regular, mala o muy mala, pero creo que nadie podrá discutir que no indica sensación de giro.

Con el ejemplo de la fotografía de esta semana, vemos que podemos captar el movimiento producido por un objeto, dejando el fondo estático. Pero, también, se puede aplicar la técnica del barrido, técnica muy interesante -y más complicada-, consistente en dejar estático un objeto que se está moviendo, mientras que es el fondo quién nos muestra el desplazamiento.

Asimismo, con la velocidad de obturación podemos captar el paso del tiempo y, una muestra muy clara es cuando se fotografían estrellas, al quedar reflejada su estela en la imagen.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Titulo: “¡Gira, gira, molinillo!”

Pd.- Os paso una información que me han enviado, por si a alguno le interesa y se quiere pasar.

Tema: Timelapses
Día 20/02/2012 Aula 4 Centro Cultural Pablo Iglesias de Alcobendas a las 19:00h
Ponente: Luis Caldevilla

Y por si no podéis ir, pero os interesa el tema, aquí va un enlace con un curso similar.
http://luiscaldevilla.com/blog/tutoriales/curso-de-timelapse-bbk/

Datos EXIF
ISO: 400
Apertura: f/4
Velocidad:1/30
Distancia focal: 28 mm

Licencia Creative Commons

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