Llevaba yo un par de semanas de trabajo bastante duras, por decirlo finamente, llegando a casa todos los días tarde y, sobre todo, cansado, con el tiempo justo para ver a mi hijo durante la cena. Con este panorama, me resultaba muy difícil, ya no sólo el hecho de coger la cámara y hacer unas fotos, aunque éstas fueran de “estudio” (en el salón de casa, quiero decir), sino el simple hecho de pensar en la fotografía, la cual, todo sea dicho, apenas tenía presente mientras pasaba las últimas horas del día con mi familia.

Pero, a pesar de este escaso interés fotográfico de lunes a viernes, durante el fin de semana, he podido salvar la papeleta y, hacer unas fotillos para poder publicar en el blog y, continuar de esta manera con mi objetivo: practicar y practicar. Primero fue mi compañero Lorenzo, con la foto de la semana 20, es decir, la anterior a esta. Y esta semana, ha sido mi amigo Carlos, quién me ha permitido sacar la cámara a la calle.

El jueves, me llegó un mensaje suyo diciéndome que el fin de semana no trabajaba y, por lo tanto, podíamos quedar y vernos el sábado para ponernos al día de nuestras vidas y tomar algo a última hora.

El sábado por la mañana concretamos el plan. Le habían hablado muy bien del Parque del Capricho y, por otro lado, tampoco había paseado por la zona de Madrid Río -y eso que vive cerca-.

A mi cualquiera de los dos sitios me parecía perfecto. Conozco los dos lugares, aunque pensando en el blog, prefería el parque del Capricho, puesto que de Madrid Río ya puse fotos hace unas semanas. En cualquier caso, la cámara saldría de su letargo semanal.

Sin embargo, una cosa es lo que uno quiere y, otra muy distinta lo que se consigue. Mientras hablábamos por teléfono para fijar sitio y hora, miramos por Internet el horario del Parque del Capricho. Y, fue cuando vimos claro que la única y mejor opción sería ir a Madrid Río, puesto que en el horario de invierno, este parque cierra a las 18:30, una hora temprana, teniendo en cuenta que había que desplazarse hasta allí -y no está cerca de ninguna de nuestras casas- y, para la tarde-noche no es una zona que se caracterice por tener muchas terrazas o bares para tomar algo, aunque sólo sea para picotear. Decidido, la tarde la pasaríamos paseando por Madrid Río. Gracias al “whatsapp” movilizamos al resto del grupo: “Esta tarde, Madrid Río. A las seis. Quedamos en Pirámides” -un poco resumido, porque con eso de que es gratis el número total de mensajes pasaron de 50-. En total, nos juntamos 9 personas entre adultos (Miriam, Rosa, Carlos, Javi y Raúl) y niños (Carla, Irene y Hugo).

El caso es que a pesar de haber estado allí hace unos meses, no dudé ni un sólo segundo el cargarme al hombro la cámara y el trípode. Sí, ya sé que era un poco arriesgado llevar el trípode, siendo el único del grupo que iba con idea de hacer fotografías y, más yendo con tres niños de tres años cada uno.

Esta vez, en lugar de ir andando desde el puente de Toledo hacia el puente de la Arganzuela, fuimos remontando el río, al ritmo que nos marcaban los niños, pasando junto al estadio Vicente Calderón. La verdad es que esa zona del paseo es muy sosa, será porque es el único punto donde la antigua M-30 todavía sigue, en uno de sus sentidos, circulando por el exterior, será porque el estadio come terreno al parque. El caso es que la zona peatonal se ve colapsada por todos los viandantes, patinadores, ciclistas, perros, … que por allí circulan, lo cual no hace tan agradable el paseo.

Pasado el Calderón y, tras tener un rifirafe con una señora ciclista, que parecía no tener mucha idea de andar en bici, decidimos parar a comprar unas chucherías, para los niños y los no tan niños. Mientras Miriam y Rosa se acercan a una megatienda de frutos secos, el resto nos encargamos de cuidar de los chavalillos, que van de lado a lado del paseo sin ser conscientes de que alguien se los puede llevar por delante.

Nos encontramos en el puente en Y, llamado así, porque como su propio nombre indica es como una i griega. En este punto, y viendo que la espera se puede alargar, aprovecho para desenfundar el trípode. La tarde ya va cayendo y hacer las fotografías a pulso y con un ISO bueno, ya es muy arriesgado.

A partir de ese instante, me doy cuenta de un aspecto muy importante para mi afición: mis amigos en ningún momento me hacen comentario alguno sobre el hecho de que haya sacado el trípode y me ponga a hacer fotos, lo ven como algo normal, incluso no me esperan -y por lo tanto, no se impacientan, ni me ponen malas caras- cuando me retraso capturando alguna imagen, lo cual agradezco porque me da más libertad y tranquilidad a la hora de preparar la toma. Me doy cuenta de que han asumido mi afición (espero que no con resignación), han asumido mi rol de aficionado a la fotografía y, se han hecho a la idea de que la cámara va conmigo allá donde pueda llevarla. Gracias, de verdad.

A pesar de eso, soy consciente de que no puedo ir por la vida pasando de todo y de todos, por lo que procuro hacer las fotos lo mejor que puedo dentro de las circunstancias, intentando ir con el grupo el máximo tiempo posible y, no siendo un “autista” que va por libre. Y si a alguno le ha molestado, le pido mil disculpas.

De todas las fotografías que hice y, dado que hace unas semanas ya publiqué algunas de los puentes de Toledo y la Arganzuela, hoy he decidido darle otra visión a la zona. Esta nueva zona verde, que el Ayuntamiento de Madrid ha revitalizado para la capital, está realmente bien y sus paseos, en general son agradables y tranquilos. Pero el río Manzanares sigue siendo el Manzanares. Las depuradoras hacen que no huela mal, como sucedía hace 20 ó 30 años; las presas consiguen dar la sensación de llevar mucho agua; pero su aspecto, ¡ay, su aspecto! Una imagen vale más que mil palabras y, la foto de esta semana es lo que vimos con nuestros propios ojos a la altura del puente de Toledo.

Por cierto, llega la primavera y, es curioso ver cómo los patos cortejan a las patas, siguiéndolas allá a donde vayan.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Título: “El Manzanares ya no huele mal, pero …”.

Pd.- ¡Felicidades, Javi!

Datos EXIF
ISO: 200
Apertura: f/8
Velocidad: 1/40
Distancia focal: 55mm

Licencia Creative Commons

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