Que no, que no lo he dejado ya por imposible y he abandonado el blog definitivamente. No os asustéis (u os alegréis, que seguro que alguno habría). Lo que pasa es que he tenido un inicio de semana con muy poco tiempo libre y, por las noches estaba tremendamente cansado como para quedarme hasta las tantas redactando el texto del blog.

Afortunadamente, esta semana lo tenía muy fácil para elegir la foto, lo cual reducía el tiempo que tenía empleado.

Bueno, habiendo sido Semana Santa, lo ideal habría sido poner una foto de una procesión, de un nacareno, o similar, pero el mal tiempo que ha hecho me ha vuelto algo perezoso, por lo que en cuanto caían unas gotillas de agua se me iban todas las ganas de acercarme a alguna procesión de las celebradas en Madrid capital, que todo sea dicho, no sé si se han llegado a realizar.

Así que sólo me quedaba la opción de realizar una “foto de estudio”. Andaba dándole vueltas a una foto que, si me quedaba bien, tenía pensado presentarla a un concurso sobre la lectura. Cogía, de vez en cuando, el libro “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, que contiene ilustraciones, y buscaba qué página podía ser más adecuada y cuál podía quedar mejor en la foto.

Pasaban los días de Semana Santa y yo sin la foto, ni para el blog ni para el concurso. Pero, una noche, mientras hablaba por teléfono con mi amigo Julio para felicitarle por su cumpleaños, miré por la ventana y vi la luna, clara, iluminada, que se escondía tras las gruesas nubes que a toda velocidad pasaban por delante de ella.

Ni corto ni perezoso, al igual que James Stewart en “La ventana indiscreta”, abrí la ventana, planté el trípode con la cámara y me puse a “espiar”, sólo que en esta ocasión no a los vecinos ni a los viandantes -que pocos había por la calle por el frío que hacía-, sino a espiar a la luna, a ver cuándo la podía cazar en su mejor momento. Realicé unas cuantas fotos y volví al calor del salón.

Al día siguiente, recordé que en mi móvil tengo instalado un programa de ayuda para fotógrafos y, entre sus opciones tiene una que consiste en indicar en qué fase está la luna el día indicado, y qué configuración es la recomendada para fotografiarla. Resulta, que el día anterior, la luna no estaba completamente llena, eso ya lo había comprobado yo mirando por el visor de la cámara, pero al día siguiente, el día 6 de abril, sí que lo estaba. Así que volví a realizar los pasos del día anterior y, con la ayuda de “Photo Tools”, que así se llama la aplicación en cuestión, configuré la cámara y esperé a que las nubes dieran un respiro y dejaran que la luna mostrara todo su esplendor.

Únicamente tenía que decidir cómo componía la fotografía, si colocaba la luna en el tercio izquierdo superior, en el tercio derecho, o en el centro. En un primer momento, opté por poner una fotografía de la luna en el medio, solitaria, céntrica. Pero, mi “redactora jefa” me hizo ver que no llamaba tanto la atención, así que rápidamente modifiqué la foto subida y la cambié por la que tenéis en al principio, aplicando la regla de los tercios, como mandan los cánones, o intentándolo al menos.

“Luna, lunera,
cascabelera,
ojos azules
y piel morena”

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Título: “Luna lunera”.

Datos EXIF
ISO: 100
Apertura: f/16
Velocidad: 1/60
Distancia focal: 300mm

Licencia Creative Commons

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