Al igual que con nuestro teléfono móvil, por ejemplo, con la cámara de fotos también debemos extremar el cuidado si no queremos que sufra graves o irreparables daños. Lo ideal sería disponer de una cámara sellada y resistente y, así poder despreocuparnos, pero incluso en esas circunstancias nunca estamos exentos de peligros que es mejor evitar. A continuación, os doy unos simples consejos muy fáciles de seguir, con los que conseguiréis que la vida de vuestra cámara se alargue un poquito más.

Polvo y arena. Transportar nuestra cámara en una bolsa bien cerrada. No cambiar de objetivo, la batería o la tarjeta de memoria en una zona expuesta al viento.
Agua y humedad. No sólo porque la cámara se caiga al agua, también hay que prevenirla de salpicaduras que pueden entrar en el cuerpo de la cámara o del objetivo. Así mismo, la condensación de agua puede ser nefasta para la circuitería de la cámara. En la bolsa de transporte es muy recomendable tener bolsitas de gel de sílice que absorben la humedad. Hay que secar rápidamente la cámara con un paño seco y un puñado de arroz (si se tiene a mano).
Salitre. La sal es muy dañina para los circuitos electrónicos, mucho más que el agua. Cerca del mar hay que extremar el cuidado y salvaguardar bien nuestra cámara.  Siempre bien guardada, porque no sólo el agua puede corroer los circuitos, sino también el aire.
Caídas y golpes. El el peligro más obvio y el que todo el mundo tiene en mente, pero no por ello estamos libres de que nos suceda. Lo mejor para prevenirlo es usar siemprela correa, en el cuello, en la muñeca, cruzada en el cuerpo, pero siempre usar la correa.

Kit de limpieza de cámaras

Todos los casos son muy obvios pero también más frecuentes de lo que pensamos y únicamente hay que prestar atención y aplicar el sentido común para que no se lleguen a producir.

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