Un año más, fiel a su cita, el 23 de abril pasado se volvió a celebrar el “Día Internacional del Libro”. Sí, también San Jordi o, San Jorge: una rosa y un libro.

Coincidencias de la vida hicieron que, el 23 de abril del año 1616, fallecieran dos de los más grandes escritores que han existido jamás: Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Para ser honestos y ceñirnos a la realidad, Cervantes falleció en Madrid el día 22, pero fue enterrado al día siguiente, mientras que Shakespeare falleció el 23 de abril, pero del calendario juliano, lo que correspondería con el 3 de mayo del calendario gregoriano. Pero no seamos tan puristas, y dejemos que los “azares” pasados sigan haciéndonos creer en lo curioso de tan lúgrubes simultaneidades.

Pero resulta que, investigando en la wikipedia, no sólo Cervantes y Shakespeare fallecieron un 23 de abril -vale, lo asumimos-. También, fallecieron un 23 de abril Garcilaso de la Vega (él incluso en el mismo año de 1616), Josep Pla -autor de “El cuaderno gris”, único libro con el que no he podido en mi vida, lo siento- y, un tal Wordsworth, al cual no he tenido el gusto de leer nunca.

Y, dado que el tiempo no acompaña, al menos no lo suficiente como para salir a la calle cámara en mano, qué mejor manera que celebrar mi particular día del libro haciendo una fotografía a la obra más universal de todos los tiempos (sí, amor patrio, lo reconozco).

Se me ocurrió, entonces, ligar el libro en papel, el libro clásico, el libro de toda la vida, el tangible, el que huele, el que se palpa y se siente, con el libro electrónico, ese artilugio moderno que cabe en cualquier bolsillo y que es ligero como una pluma, a pesar de almacenarte una cantidad ingente de volúmenes, un gran invento, para qué nos vamos a engañar, sobre todo si se es lector habitual en el metro, autobús o la cama, justo antes de dormir hasta el día siguiente.

Aprovechando que tengo desde hace varios años un ejemplar de “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha” y, que en el día del padre de este año me “cayó” un Kindle -el ebook de Amazon, por si alguno no sabe qué significa ese palabro-, sólo tuve que descargarme desde Internet, de manera gratuita y legal, ¡gracias, Amazon!, dicha obra y juntar los dos elementos compositivos de la imagen.

Con el nuevo objetivo montado en la cámara, no pude resistirme a fotografiar algunas de las imágenes que adornan los textos del libro de papel y, probar su luminosidad, jugando, a la vez, con la profundidad de campo para resaltar los elementos más peculiares de las mismas. Y, como prueba un botón, que en esta ocasión es la segunda imagen que he insertado en el post de esta semana.

¿Acabará la tinta electrónica imponiéndose al papel? La ligereza, la comodidad de tener muchos libros en un solo click, la mejora en las resoluciones y calidad de las pantallas, etc. pueden ser factores que hagan decantar la balanza hacia el lado electrónico, perolos sentimientos que transmite el papel será difícil de digitalizar y, la sensación de de tener un libro de papel en las manos es única e irreproducible.

Yo, soy tradicional y, aunque no le hago ascos a un regalo ni a un artilugio electrónico, donde estén mis libros de toda la vida que se quiten los PDF’s.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Título: “eBook vs papel”.

Pd.- He añadido una nueva opción a la web, que consiste en calcular la hora azul y el estado de la luna a partir de una fecha y un lugar. Me parece una utilidad bastante interesante para un fotógrafo, sobre todo si se quiere hacer fotos durante la hora azul en un determinado lugar o, realizar fotos nocturnas o a la luna. Si quieres echarle un vistazo pásate por utilidades

Datos EXIF
ISO: 100
Apertura: f/8
Velocidad: 1/15
Distancia focal: 55mm

Anuncios