En primer lugar, debo pedir perdón por el retraso del post de esta semana, pero hemos pasado el puente de San Isidro fuera de Madrid y, a pesar de llevar un ordenador y tener conexión a Internet, las fuerzas al final del día me impedían acordarme de revisar las fotografías y, su posterior selección para el blog.

¿Y dónde hemos estado? En Cantabria. Con la idea de pasar un día entero en el parque Natural de Cabárceno, nos hemos ido con media casa a cuestas hasta esa comunidad, la cual, por nuestra parte, estaba un poco inexplorada. Tampoco es que le hayamos dado un repaso completo, pero lo que hemos visto lo hemos hecho despacio y bien, lo que le confiere al fin de semana un sabor de boca muy bueno.

Como os podéis imaginar, una visita al parque de Cabárceno da para muchas fotogafías de animales. Pero, puesto que la semana pasada ya puse como portada a un milano, no me parecía adecuado volver a usar como imagen principal un animal -y eso que saqué un par de fotos a un avestruz la mar de graciosas-.

Sin embargo, me he decantado por una panorámica porque es una técnica que no he mostrado todavía en el blog. Como podéis comprobar, es una técnica que tampoco domino, ni de lejos, pero hay que intentar probar todos las ramas posibles, lo malo es que me acuerdo de la teoría cuando veo los resultados. Me voy a tatuar en la frente que no debo usar angulares porque distorsiona la imagen. Seguro que para la próxima vuelvo a caer en el mismo fallo (de momento, ya van dos veces).

En la panorámica se ve el conjunto arquitectónico que conforma la plaza Mayor de Santillana del Mar. Hasta allí acudimos, el sábado por la tarde, tras la visita obligada a las cuevas de Altamira, bueno, en realidad, al Museo de Altamira y a la réplica de las verdaderas cuevas. Aún siendo la réplica, es un lugar que merece la pena visitar. Y de Santillana del Mar ni hablemos. Es una villa preciosa, tranquila, bella, encantadora, con palacios y casas señoriales en muy buen estado. Cuando paseas por sus calles empedradas, admirando las fachadas de sus edificios, es como si te transportaran varios siglos atrás y, a cada esquina esperaras poder encontrarte con caballeros, monjes, condes, duques y demás habitantes típicos de la época medieval.

Por cierto, si algún día la visitáis, no os olvidéis de tomar una taza chocolate y, si es acompañada de picatostes, mejor que mejor.

El domingo lo pasamos entero en el parque de Cabárceno. Hicimos la visita junto a nuestros primos Siro, Lola y Ángel que también estaban pasando el puente por la zona. Los niños disfrutaron como enanos y, los padres, viéndolos a ellos también. Aunque, hay que reconocer que tanto subir y bajar del coche, teniendo que atarles y desatarles el cinturón de seguridad se hacía un poco pesado. Menos mal que pudimos regar el día con unos buenos litros de cerveza tostada, Amstel Gold, en jarra perfectamente helada, los cuales nos ayudaron a recuperar las fuerzas y a mitigar el calor que habíamos estado pasando durante horas.

En cuanto al alojamiento, debo decir que el enclave ha sido fantástico. Hemos estado en la Posada Cabárceno. Regentado por Emilia y José Manuel, es un lugar agradable y tranquilo, bien cuidado y donde encuentras un trato amable, y educado y, una conversación amena y alegre en cualquier momento. Y lo mejor de todo, es que cuenta con unas vistas inigualables, teniendo sus balcones justo enfrente del recinto de los elefantes. ¿Os imagináis levantaros, abrir las ventanas y ver a los elefantes caminar y pastar pausadamente a unos 50-100 metros de vosotros? Pues eso mismo digo yo.

Lo del lunes y martes va para la semana que viene. Esta vez en un mismo viaje he conseguido fotos para dos semanas.

Como se me ha hecho muy tarde y, todavía estoy arrastrando el cansancio del viaje, para la semana que viene dejo el extra de fotografías. Así que no os olvidéis de volver a pasar por aquí y echarles un vistazo.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Título: “La villa de las tres mentiras”.

Datos EXIF
ISO: 200
Apertura: f/6,3
Velocidad: 1/60
Distancia focal: 17mm

Anuncios