Que levante la mano quien, al recoger las fotos de la tienda o verlas en el ordenador, no se ha lamentado una y mil veces porque esa fotografía en la que tenía esperanzas o, la que pensaba que iba a quedar mejor de todo el viaje, ha quedado movida o borrosa.

¿Por qué, por qué, por qué?

La primera respuesta que nos puede venir a la cabeza de por qué nos salen las fotos movidas es muy fácil: porque tenemos un pulso como para robar panderetas. Esta respuesta nos podría valer con aquellas cámaras deshechables o las cámaras que nos regalaban por nuestra comunión, que no tenían estabilizadores ni nada similar. Pero con las cámaras de hoy en día, réflex, compactas, bridge, … el pulso que tiene cada uno no es el causante.

En realidad, las fotos movidas se producen cuando se genera un movimiento, por ligero e imperceptible que sea, mientras el obturador está abierto, es decir, mientras se está capturando la escena.

Las situaciones más comunes en las que se das las fotografías borrosas son principalmente dos:

Con poca luz. Esta situación es evidente y, seguro que ya lo “habéis comprobado”, sobre todo al hacer fotos por la noche. Cuando la luz es deficiente, el tiempo de exposición debe ser mayor, si no queremos que la foto quede muy oscura, lo que significa que hay que estar más tiempo quietos, estáticos, inmóviles.

Ejemplo de foto trepidada

Con la utilización de un zoom alto o una focal larga. Esto es debido a que con mayor zoom, menos luz le llega al sensor (tema de construcción de objetivos), por lo que nos vamos al caso anterior, menos luz, más tiempo de exposición.

¿Y cómo lo solucionamos?

Te vas de viaje y quieres hacer una foto de grupo con el monumento típico detrás, cuando éste está iluminado, porque así está precioso. O, ves un detalle curioso de un edificio, pero está lejos y tienes que hacer mucho zoom o utilizar la focal más larga de la que dispongas.

¿Qué se puede hacer para no echar a perder la fotografía? Ahí van unos consejos:

  • Si tu cámara lo permite usa el modo manual, para poder jugar con el ISO y el diafragma, de manera que el tiempo de exposición se acorte.
  • Hay una “regla” que puede ser muy útil para evitar trepidaciones. Utilizar siempre una velocidad de obturación igual o superior a 1/x, siendo x la distancia focal. Es decir, si la focal es 300mm, la velociad de obturación deberá ser como mínimo de 1/300 segundos; si la focal es 50mm, la velocidad debería ser de 1/50 segundos. A mayor velocidad de obturación, menor trepidación.
  • A mayor velocidad de obturación, como decía antes, menor trepidación, pero también menos luz entra al sensor. Por ello, la fotografía puede quedar oscura. Para ello, abre el diafragma, sube el valor ISO o usa un flash o foco de luz.
  • Si tu cámara dispone de él, activa el estabilizador, que aunque no es la panacea, sí te puede corregir leves “tembleques”.
  • Usa un trípode. Sí, es un engorro cargar con un trípode, pero si sabes que vas a hacer fotos nocturnas o con poca luz, no dudes en llevarlo y usarlo. Con el trípode podrás bajar el ISO, cerrar el diafragma, utilizar velocidades lentas de obturación, … Eso sí, en esos casos, desactiva el estabilizador, porque la compensación que hace de esos micromovimientos se verán reflejados al estar la cámara completamente inmóvil.
  • Tanto si usas trípode como si puedes dejar la cámara apoyada en algún lugar en el que no se vaya a mover, usa el temporizador (configurado a 2 segundos por ejemplo) de la cámara o un disparador remoto. Aunque pueda parecer estravagante, el mero hecho de apretar el botón de disparo ya supone un movimiento en la cámara, por lo que es muy conveniente evitarlo. Mejor el disparador remoto que el temporizador, pero a falta de pan …

Espero que estos consejillos os sirvan de ayuda para mejorar esas fotos chulas que váis haciendo.

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