Pincha aquí para ver más fotos

Escapada relámpago zamorana. Eso es lo que sucedió el pasado sábado. Nos levantamos y, nada más desayunar, nos embarcamos los tres en el coche dirección a Zamora. Sin preparar nada, sin planear nada.

Nada más llegar, había que cumplir con la “tradición” de ir a comer unos pinchos (morunos) al bar Lobo y, unos tiberios (mejillones con salsa de pimentón), a los que acompañaron un figón (trozo de chorizo rodeado por jamón york y queso, todo ello rebozado), unas croquetas (croquetones, más bien) y unas bravas. El primer y segundo plato ya estaban en el buche, sólo faltaba el postre, el abisinio de rigor en la puerta de San Torcuato, pero la dueña del local es una señorona -y antipática- que decide cerrar las tardes de los fines de semana, por lo que nos quedamos con las ganas y pasamos al plan B: un café con hielo y bayleis en el Ocelum, en plena plaza Mayor.

Mientras Hugo juega con un globlo del Increible Hulk que le ha comprado su tía, yo me echo la mochila a los hombros y me encamino a la iglesia de San Juan y al monumento al Merlú. Las tempranas horas de la tarde hacen que la afluencia de gente en tan céntrico lugar sea escasa, por lo que tengo tiempo para pensar y planear las tomas. El sitio da juego, mucho más del que yo le saqué, pero vistos los resultados, me he quedado satisfecho con las fotografías obtenidas.

Zamora está en fiestas, las de San Pedro y San Pablo, y en esas fechas se celebra una feria de artesanía que cada año se instala en la plaza de Viriato. Hacia allí nos encaminamos contando mentalmente los euros de los que disponemos por si cae algo, bueno, no por si cae algo, mejor dicho, para lo que va a caer.

Para Hugo, cae un canario de esos que les echas un poco de agua y “cantan” como si del propio pájaro se tratara, con la diferencia de que este artilugio acaba cansando y saturando los oidos mucho antes. Para nosotros, para la casa, mil y una cosas, pero no todas son posibles, así que vienen para Madrid un vacíabolsillos y una Menina.

Entre puesto y puesto, yo me dedico a ver las piezas expuestas y a sacar fotografías del evento.

Una vez satisfechas nuestras “necesidades” consumistas, me quedo sólo y me encamino hacia la catedral y el castillo. Son zonas que ya me he pateado muchas veces y a las que he sacado fotografías otras tantas, pero no puedo dejar pasar la oportunidad. Me lo tomo con calma, me siento en los bancos para esperar a que la zona quede exenta de peatones, me tiro al suelo para conseguir tomas diferentes. En definitiva, unos buenos minutos fotográficos.

Como también hemos ido a Zamora para ver a la familia, decido no estar emplear más tiempo fotográfico y, vuelvo tras mis pasos para cenar una rica tortilla de patata y embutido. Con el estómago saciado y, tras contarnos historias y anécdotas de los últimos meses -sobre todo, las de Hugo- emprendemos el camino de vuelta a casa.

Así como en las semanas anteriores, yo mismo estaba descontento con las fotografías realizadas, esta semana se ha levantado la moral, porque varias de las imágenes captadas me agradan. Espero que a vosotros también, que para eso os las muestro.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Título: “Merlú”.

Datos EXIF
ISO: 100
Apertura: f/7,1
Velocidad: 1/125
Distancia focal: 50mm

Anuncios