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La semana pasada se celebraron en Zamora las XIX Jornadas Internacionales de Magia, consistentes en representaciones de magia tanto a pié de calle, accesibles a todo viandante que se quisiera detener a observar los espectáculos, como en el teatro, accesible a todo aquel que quisiera comprar la entrada y disfrutar de unas actuaciones diferentes e increíbles.

El año pasado, por estas mismas fechas, descubrimos, casi por casualidad, estas jornadas gracias a las cuales pasamos unos momentos muy entretenidos, viendo y asombrándonos de las habilidades que los magos desplegaban por la calle.

Este año, aprovechando un nuevo viaje a esa ciudad, no podíamos perder la oportunidad de disfrutar de los trucos que unos magos, renovados con respecto a los del año pasado, iban a ofrecer a todos los zamoranos y turistas que por allí andábamos.

La primera actuación a la que acudiríamos se realizaba en el parque de la Marina de la capital zamorana. Al llegar, Raúl Camagüey, un mago cubano encargado de llevar a cabo el entretenimiento, estaba dando los últimos retoques a su atril y departiendo con las personas de la organización.

En un primer momento, no supe quién era, fue en el momento en el que empezó a llamar la atención de sus espectadores cuando reconocí su voz y le ubiqué dentro de mis recuerdos. En mis últimas visitas al parque del Retiro de Madrid, paseando con mi cámara junto al lago, me había parado a ver durante unos cortos instantes a un mago que hacía reír a sus espectadores mientras les dejaba embelesados con sus trucos. En esos momentos, las fotografías que sacaba eran tímidas, dese lejos y sin acercarme al artista, más por vergüenza que por otra cosa.

En esta ocasión, no me iba a quedar tan cortado, por lo que preparé la cámara y empecé a disparar y disparar con cada gesto, con cada movimiento, con cada truco. En un momento de su actuación, mientras recorría las caras de su público, vio mi cámara apuntándole y, posando para mi, me pidió que el “periodista” le fotografiara (es la foto que ilustra el post de esta semana). Risas entre la gente, foto hecha y a seguir amenizando la mañana.

Por la tarde, otra actuación mágico-callejera. En este caso, a cargo del portugués José de Lemos. Cámara en mano y, de nuevo, a intentar captar momentos, caras, gestos, trucos, “engaños”. Imposible, lo hacen demasiado bien como para descubrir dónde y cómo esconden esa carta que posteriormente adivinan.

Mientras estaba haciendo fotos, se me acercó una persona que me preguntó si yo era periodista. Era el mago de la mañana. Le comenté que era un simple aficionado a la fotografía y, durante unos minutillos, estuvimos charlando acerca de cómo le reconocí de sus actuaciones en el Retiro y de sus próximos proyectos en jornadas similares a la zamorana que se iban a realizar en distintos puntos de la península ibérica. Amablemente, me preguntó dónde podía ver las fotografías que estaba haciendo o si se las podía hacer llegar. Le prometí que las que estuvieran bien se las haría llegar a su correo electrónico. ¡Oye, qué contento me puse!

Me ha hecho ilusión comprobar cómo estos artistas -magos, músicos, pintores, …-, a los que muchas veces no prestamos atención, no sólo intentan ganarse la vida con sus actuaciones callejeras, sino que éstas mismas les sirven para conseguir contactos y nuevos proyectos. Sé que no todos lo consiguen, son muchos y no todos buenos, pero si se hacen las cosas bien, siempre puede haber alguien que tome nota o, que conozca a otro alguien que necesite algo en particular y, con las vueltas que da la vida, ese artista callejero -mago, músico, pintor, …- acabe en un teatro realizando espectáculos para un público más amplio y/o diferente.

Finalizada la actuación vespertina, nos dispusimos a recorrer el mercado medieval que se había instalado en el centro de la capital. Más fotos y fotos y, más gente que me pregunta si era periodista. No sé, quizás lo llevaba tatuado en la mochila. Aunque, también gente que, al saber que no lo era, eliminaba de su faz la sonrisa y la cambiaba por desaires, como ese comerciante que perdió una venta por ello. ¡De todo hay en la viña del señor!.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Título: “La magia nos atrapa”.

Datos EXIF
ISO: 400
Apertura: f/5,6
Velocidad: 1/160
Distancia focal: 125mm

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