Durante la primera Kdd (quedada) fotográfica a la que asistí, mientras algunos, entre los que me incluyo, ensayábamos la fotografía de larga exposición a un puente iluminado, una persona estaba practicando otra técnica fotográfica, totalmente desconocida para mi hasta ese mismo momento.

Tan desconocida era para mi que ni su nombre conocía, por lo que yo la bauticé como “Fotos Elkin”, en honor a la persona que las estaba haciendo ese día. Más adelante, descubrí que su nombre es “Técnica zooming”, lo cual ya os puede dar una pista de por dónde van los tiros.

Cierto es que ya había visto fotos resultantes de aplicar esa metodología, pero pensaba, erróneamente, que serían el resultado de un post-procesado posterior o mediante el uso de algún accesorio especial del que carecía.

Sin embargo, estas imágenes ni se realizan con accesorios adicionales, ni son el resultado de un proceso posterior en el ordenador, ni nada por el estilo. Nada más lejos de la realidad. Es una técnica sencilla que lo único que requiere es un poco de destreza y habilidad.

El zooming consiste en variar la distancia focal durante el tiempo en el que el obturador de la cámara está abierto, es decir, hacer zoom mientras se está realizando la fotografía.

¿Qué hace falta para realizar este tipo de fotografías?

  • Aplicar largas exposiciones y, si se quiere también diafragmas cerrados, para que aumente el tiempo de exposición. Al usar velocidades de apertura lentas, se necesitará, obligatoriamente, un trípode, si se quieren evitar imágenes trepidadas.
  • Hacer zoom mientras el obturador esté abierto. Desconozco si existen compactas que permitan mover el zoom mientras se está realizando la fotografía, pero con una réflex y un objetivo zoom -da igual si es tele o angular-, sí que es posible.
  • Como decía antes, pericia y habilidad. Hay que tener en cuenta que, aunque la cámara esté montada en el trípode, mientras movamos el zoom, se producirán ligeros movimientos en la cámara, de ahí que debamos ser muy meticulosos y cuidadosos a la hora de desplazarlo, para minimizar así la trepidación.

No hace falta más. Como podéis ver, no necesitamos nada especial, a parte de la cámara y el trípode, pero éste es indispensable para cualquier fotógrafo por muy aficionado que uno sea.

Unas recomendaciones nunca vienen mal:

  • Para conseguir tiempos de exposición largos es conveniente que las condiciones de iluminación sean escasas. De lo contrario, habrá que jugar con la configuración de la cámara para poder obtenerlos: bajar el ISO, cerrar diafragma, usar filtros de densidad neutra, …
  • Si en la composición se incluyen focos de luz, el resultado puede ser mucho más espectacular.
  • Lo lógico es hacer zoom de menos focal a más focal, es decir, de 18mm a 55mm, por ejemplo, pero ésta no es ninguna norma estricta, por lo que al revés también se obtienen buenos resultados.
  • Variar la velocidad a la que se desplaza el zoom varía el resultado final. También, se puede probar a hacer pausas.
  • Como con todo en la vida, y en la fotografía en particular, practicar, practicar y practicar y no desesperar.

A continuación, os pongo dos fotografías realizadas con esta técnica, son sólo un ejemplo, en Internet podréis encontrar muchas más y, seguro que mejores:

La Cibeles
Zooming Cibeles

Palacio de Telecomunicaciones
Zooming Palacio de Telecomunicaciones

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