A veces por las prisas por hacer la foto, a veces por despiste, a veces por la falta de costumbre. El caso es que cometemos ciertos errores, algunos pequeños, otros más graves, que se pueden fácilmente evitar a la hora de practicar la fotografía.

Es posible que, algunos de estos errores que te voy a describir ya los conozcas y los tengas “superados” y, puede que otros de los que ni siquiera fueras consciente. El caso es debemos tenerlos siempre en mente para avanzar, mejorar y conseguir que nuestras fotografías no se echen a perder.

¡Allá van!

  • Imagen desenfocada. Las prisas, las condiciones de luz que no son las adecuadas,
    Ejemplo de foto desenfocada

    el modo automático de enfoque que elige el elemento equivocado, incluso que se tape con el dedo el sensor de enfoque. El resultado es el mismo, que en muchas ocasiones la imagen no está enfocada o, está enfocado el fondo. Antes de disparar, cerciórate de que el elemento que quieres fotografiar estár correctamente enfocado, sobre todo si usas el enfoque automático. Si no es así, no hagas la foto, vuelve a enfocar.

  • Imagen borrosa o movida. Podría parecer lo mismo que el punto anterior, pero no es asi. En este caso, ningún punto de la fotografía está enfocado. El motivo se debe a moviementos, vibraciones que transmitimos a la cámara en el momento de llevar a cabo el disparo. Es muy común que suceda cuando hay poca luz, porque aumenta el tiempo de exposición. Para evitarlo, hay que usar un trípode, o apoyar la cámara sobre un elemento estable, como un banco o un muro.
  • Imagen infraexpuesta o sobreexpuesta. O lo que es lo mismo fotos demasiado oscuras o demasiado claras. En las fotos oscuras, se produce si hay algún punto con mucha luz, en esos casos, la cámara, en el modo automático, tenderá a compensar y disminuir ese exceso, por lo que el resto de la imagen quedará oscura. En el caso de fotos demasiado claras, es al revés, un punto muy oscuro al que la cámara le intenta “iluminar”, dando luz también al resto de la fotografía, haciéndola demasiado luminosa. Para evitar estos casos, es bueno hacer una primera medición, normalmente, pulsando el botón de disparo hasta la mitad, sobre un punto cuya luz sea más homogénea y, sin soltar el botón de disparo, reencuadar la escena y hacer la fotografía. Aunque, lo mejor, siempre y cuando la cámara lo permita, será realizar la exposción de luz manualmente.
  • Ojos rojos que hacen parecer a las personas que están en las fotos como vampiros y todo porque la retina, que tiene muchos vasos capilares, está muy dilatada y la luz del flash incide directamente en ella. Para solucionarlo es conveniente usar el flash en el modo “ojos rojos” o, dirigirlo hacia otro punto de manera que no dé frontalmente en los ojos de las personas.
  • Siluetas oscuras. Un contraluz en toda regla, pero seguro que en el momento en el que no lo queremos hacer. Esto es debido a que el foco principal de luz está detrás del elemento a fotografiar. Para solucionarlo es conveniente usar el flash, sí, aunque sea de día, pero a ser posible controlando la potencia del mismo, para no quemar las caras o lo que se quiera iluminar.
  • Disparar de noche siempre con flash. El flash tiene una potencia y llega a una distancia máxima, nunca vas a conseguir iluminar toda la escena perfectamente, sobre todo si algún elemento está muy alejado, un edificio, por ejemplo. Las fotografías nocturnas no exigen flash, sino mayor tiempo de exposición. El flash, de relleno.
  • Líneas torcidas. De esto ya hablamos en la entrada Conseguir fotos interesantes. El horizonte, edificios, personas, es decir, cualquier línea de referencia siempre recta. Si una vez hecha la foto vemos que ha quedado torcida, podemos volver a hacerla o ya en casa enderezarla con el ordenador.
  • No definir el punto central o protagonista de la fotografía. Hay un dicho en fotografía a tener muy en cuenta: “Menos es más”, es decir, es mejor sacar menos cosas pero más definidas, que muchas y que no esté claro el motivo a fotografiar. Y cuidado con elementos indeseables que no aportan nada, como cables, señales, farolas, … evitémoslos siempre que podamos.

Hasta aquí los errores comunes a la hora de hacer las fotografiás, antes o durante el disparo. A continuación, os voy a poner una serie de fallos que solemos cometer antes incluso de empezar la sesión fotográfica.

  • No comprobar la configuración que tiene la cámara desde la última vez que se usó.
    Ejemplo de foto con parámetros incorrectos

    ISO, balance de blancos, velocidad, apertura, medición, enfoque, … Antes de empezar a disparar, hay que pararse unos segundos y evaluar todos estos puntos y ajustar los que más se adecuen al momento de realizar la fotografía.

  • No haberse mirado el manual de instrucciones de la cámara y para poder cambiar estos parámetros, hay que habérselo leído antes. Sí, ese librito que venía con ella y que aparcamos en un cajón. Lo primero de todo es familiarizarse con la cámara, que ésta sea una extensión de la mano para usarla con destreza y certeza.
  • Usar una única tarjeta de memoria de gran capacidad en lugar de dos, tres o más de menor capacidad. Piensa que si llevas sólo una tarjeta, si esta se pierde o estropea, perderás todas las fotografías. Mientras que si llevas varias y te sucede algo así, sólo perderás unas pocas y podrás seguir fotografiando.
  • No hacer copias de seguridad de las fotos. Ya no sólo el hecho de vaciar las tarjetas de memoria al ordenador después de cada sesión fotográfica y, formatearlas después desde la propia cámara, sino tener una copia de esas fotos en otro dispositivo.
  • No revisar el equipo básico antes de salir de casa. Baterías cargadas, tarjetas vacías y guardadas, pilas de repuesto, … No será la primera vez que vamos a hacer fotos y nos quedamos sin batería tras hacer dos o nos damos cuenta que las tarjetas de memoria se han quedado metidas en el ordenador.

    Tarjetas de memoria
  • Fotografiar a personas para que tener el recuerdo típico del lugar, pero les colocas tan lejos que éstos no se distinguen. O les colocas tan cerca que el edificio, monumento o lo que sea no se llega a ver. Acuérdate de la regla de los tercios y juega con ella para componer un buen recuerdo.
  • La cámara réflex sólo la usas en momentos especiales, como viajes o celebraciones, porque es muy pesada. Pues lo mejor habría sido no haber hecho ese desembolso y haber comprado una compacta.
  • Haces las fotos cuando más de lleno cae la luz solar. Sí, la fotografía necesita luz, pero no cualquier luz es buena, las horas centrales del día, hay que tacharlas de la agenda, a menos que sea extrictamente necesario. Un paisaje fotografiado con luz de mediodía no quedará igual de bello que si se fotografía al amanecer.

Y, por último, pero no menos importante, te has comprado una flamante cámara réflex o brigde o una compacta con modos semiautomáticos o manuales, pero te empeñas a usarla en automático. El saber no ocupa lugar y, manejar la cámara en manual o semiautomático te dará muchas alegrías. ¡Pruébalo!

La fotografía requiere, entre otras cosas, paciencia. Sé que no siempre es posible, pero si puedes, pierde un poco de tu tiempo en pensar qué quieres, cómo lo quieres, y qué debes hacer para conseguirlo. Repasa tu equipo, observa la escena, evalúa la luz, los elementos compositivos y cuando lo tengas claro, dispara.

¡Disfruta de la fotografía y no desesperes si las cosas no salen a la primera!

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