Letra I - Innovando una Imitación ImperfectaDesde hace unos meses, se ha instaurado en mi vida una especie de tradición consistente en quedar a comer los miércoles con Aitor, un amigo de la adolescencia. Durante la comida nos ponemos al día de cómo va nuestra semana, nuestra vida, nuestro trabajo, etc., vamos, lo normal.

Y, entre esos temas, también aparece la fotografía, que por algo también él es aficionado y, desde muchos años antes que yo. Todavía recuerdo una foto en blanco y negro suya que hizo, durante un curso de fotografía, cuando éramos muy, muy jóvenes, a una bañera vieja abandonada en medio de un terreno y, que me gustó tanto que me la puse en una camiseta -en “aquellos maravillosos años” estaba de moda crearse/imprimirse uno mismo las camisetas y aquella foto me pareció una buena opción, ¡cosas de juventud!-.

Y, metidos en materia, no suelen faltar comentarios, críticas, sobre este proyecto en cuestión, comentando la foto recién publicada y/o discutiendo (amigablemente) de las distintas posibilidades que puede ofrecer la siguiente letra. Y, directa o indirectamente, me están resultando de gran ayuda estas charlas para poder avanzar letra a letra, bien porque me dice alguna palabra que me convence, bien porque me plantea formas de abordar una idea que tengo en mente.

Sí, sí, eso está muy bien, es muy tierno y todo lo que tu quieras pero, ¿qué tiene que ver la letra I con una tostadora?. Tranquilos, que todo llega. Ahí va la explciación.

Tras debatir sobre algunas palabras para la letra I, nos despedimos con una idea clara de que fotografiar mi profesión era la mejor opción: informático, gracias, Jelen, por la propuesta. Sin embargo, conforme pensaba en cómo planificar y hacer la foto, recordé una frase que me había dicho casi como de pasada: “¿Por qué no coges una foto de un fotógrafo famoso y la intentas imitar?”. Imitación. Palabra que ya tenía en mi lista de posibilidades y, a ella se fueron añadiendo otras más que me habéis ido diciendo: Innovación, gracias, Ana, e Imperfecto, gracias, Julio.

¿Podría ser tan pretencioso como para imitar a uno de los grandes? Por qué no. Sí, lo iba a hacer. Y, ¿qué podría imitar? Rápidamente, me vino a la cabeza un sólo fotógrafo: Chema Madoz.

Cuando empecé a aficionarme a la fotografía, mi amiga Elena me pasó este enlace: http://www.notodo.com/fotografia/ en el que cuatro fotógrafos proponían a los aficionados distintos retos en función de su temática, su forma de trabajar y de ver la fotografía. Cuando visualicé los vídeos de esa web, quedé impresionado con el trabajo dos de ellos: Gervasio Sánchez y José Manuel Navia. La fotografía de Eugenio Recuenco no me atraía y, la de Madoz, a pesar de ser visualmente interesante y muy imaginativa, tampoco me llamaba la atención como para intentar seguir por ese camino. Pensad que estaba aprendiendo a usar una cámara fotográfica y quería fotografiar lo que me rodeaba, lo que veía, al natural, sin artilugios ni manipulaciones de la realidad, suficiente tenía yo con apretar el botón, como para ir componiendo objetos.

Pero, puestos a imitar una fotografía, por qué no intentarlo a partir de una de sus geniales ideas. Al fin y al cabo, en casa podría conseguir un par de elementos que poder conjuntar para formar una visión distinta del conjunto conseguido: un cenicero, una pipa, velas, figuritas de barro, souveniers de viajes, zapatos, … Pero, por más que miraba no encontraba nada que me inspirara. Es, en esos momentos, cuando empiezas a entender, si no se ha hecho antes, la valía que tiene Chema Madoz, no sólo por sus resultados, sino por cómo es capaz de armonizar elementos totalmente desiguales en materia o finalidad, por cómo es capaz de construir y esculpir una idea, un sueño, que luego plasma en fotografías. No es nada fácil, os lo aseguro, al menos para mi limitada imaginación.

Pero no quería desistir y abandonar este camino y, ¡voilà! vi mi tostadora y recordé una foto de este autor. Sólo faltaba añadir algo que “tostar”, ¿el qué? Era complicado encontrar libros que encajaran bien en las ranuras, así que realicé mi pequeña variación, textos impresos, uno con el inicio de “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha” y el otro con la letra del poema de Manolo Chinato “A la sombra de mi sombra”.

Para mi, esta fotografía -como también lo pudo ser la del humo-, ha sido una innovación, un nuevo frente en mi inexistente personalidad fotográfica: Innovación basándome en una Imitación Imperfecta (o chapucera, si se quiere definir así).

Tranquilos, mi mente está que hecha humo, y no precisamente por el incienso que quemé para la letra H, sino de pensar qué objetos mezclar y, no creo que siga avanzando en este tipo de fotografía (al menos de momento, que nunca se sabe).

Para la letra J tenía una idea en mente, pero es bastante probable que el mal tiempo me la eche por tierra, así que por si las moscas, como siempre, escucho vuestras ideas. Jelen, ya sé cuál me vas a decir, así que tienes que proponer otras más 😉

Muchas gracias a todos y hasta la letra que viene.

Título: “Innovando una Imitación Imperfecta”.

Pd. Un poco de publicidad gratuita. El lugar donde Aitor y yo nos juntamos es un restaurante portugués, cercano a nuestros respectivos centros de trabajo, llamado A Churrasqueira, en el que se come de maravilla, sobre todo el pollo a la brasa, que lo bordan.

Datos EXIF
ISO: 100
Apertura: f/8
Velocidad: 1/125
Distancia focal: 46mm

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