Letra O - ÓsculoBeso de respeto o afecto. Así define la Real Academia de la Lengua Española -sí, recurro a ella por segunda vez consecutiva- a la palabra que titula la fotografía de la letra O.

Se me ocurrió esta letra rememorando aquella época en la que resolvía, o cuando menos lo pretendía, crucigramas: “Beso, 6 letras horizontal: Ósculo”.

Únicamente, faltaba encontrar los protagonistas de la imagen, pero ese no sería un escollo imposible de lograr. ¿Qué mejor fotografía que la de un hijo besando la tripa de su madre donde está formándose su futuro hermano?

Una tarde primaveral, de esas en las que la casa se viene encima sabiendo que la luz del sol alumbra las calles y parques. Un niño de cuatro años con ganas de correr y desfogarse y, unos padres deseosos de que, con tanta carrera, al llegar a casa su hijo esté tan cansado que su noche sea larga, dulce y placentera. Deciden visitar el Parque de El Capricho -sí, de nuevo es el escenario elegido-, puesto que ni la madre ni el niño lo conocen y es un sitio ideal para cumplir sus respectivos deseos.

Recorren sus caminos, tranquilos, sin prisa, que además el padre está aún convaleciente de una lesión muscular, oliendo los aromas de esas flores que la primavera ha hecho aparecer. Disfrutan del frescor que procuran la sombra de los altos y frondosos árboles (pinos, robles, cipreses, tejos, …) y, el verdoso césped que alfombra las praderas.

Se detienen a contemplar los patos y cisnes que en el pequeño estanque nadan y, miran con asombro como uno de esos cisnes intenta picotear la mochila de otro paseante que en el suelo está posada.

Divisan un par de ardillas y se entretienen un rato observándo sus gráciles movimientos mientras trepan por los troncos a zonas más seguras para ellas.

Para que la recuperación paternal no se vea retrasada, se toman un descanso tumbándose en una de las verdes praderas, a la sombra, que el sol aprieta lo suyo, a pesar de estar en abril.

El hijo empieza a correr, sintiéndose libre, saltando, rodando, parando de vez en cuando para llevarse a la boca una gominola a modo de combustible que le permita continuar con su tarea infantil. Sólo después de varios minutos de carrera continua y, cuando las gotas de sudor le caen por su mejilla, decide sentarse al lado de sus progenitores para jugar con ellos.

La mamá aprovecha para que su cuerpo absorba la vitamina D que el sol nos proporciona diariamente y, de paso, para que la tripa que protege a su nuevo vástago reciba el calor que los rayos solares conceden.

Ante tal panorama, el papá agarra la cámara y le pide a su hijo que le dé un besito a su futuro hermano. Al principio, se niega, es mejor seguir corriendo o jugando al lado de los padres. Eso de posar es dejarse hacer fotos es un rollo para él y, más si es posando o teniendo que adoptar posturas o realizar acciones impuestas. Pero, no hay nada que la paciencia no logre y, minutos después él mismo es quien se pone a dar besos -ósculos- al vientre materno.

Tras ese impasse, retoman su paseo recorriendo el resto de los intrincados caminos, hasta llegar al templete en el que se levanta una estatua de Baco, dios del vino. Otro reposo, en esta ocasión más pequeño y sosegado, descubriendo lo que el azar de los pétalos de una margarita nos van dictando.

Dos o tres o no se sabe cuántas horas después emprenden el camino de vuelta a casa, felices por la tarde que han pasado los tres (los cuatro) juntos.

La letra P ya está fotografiada, ya os comenté en la anterior entrada que, la visita al parque de El Capricho había sido fructífera, aunque esta imagen, que ha sido realizada en el mismo entorno, sea de un día distinto al de la letra Ñ, la venidera P y, quién sabe si alguna más.

Muchas gracias a todos y hasta la letra que viene.

Título: “Ósculo a mi hermanito”

Datos EXIF
ISO: 200
Apertura: f/6,3
Velocidad: 1/1250
Distancia focal: 42mm

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